Margarita
Es increíble ver como un hombre al escribir pierde noción del tiempo. Todo
empezó el año de 1985, una tarde como cualquier otra, donde Don Juan un
escritor, siempre acudía a un parque de su pequeña ciudad para lograr
inspirarse, realmente ese día no sabía que escribiría, no sabía con que se
encontraría, hasta que notó la presencia de una joven hermosa, vio en ella la
inspiración que buscaba.
Desde ese día, él acudía a escribir ahí, en el mismo
parque donde la había visto, siempre estaba sentada en la misma banca, siempre
tan linda, siempre tan sonriente, siempre con el mismo libro viejo, él por otro lado admiraba su belleza, tomaba inspiración de aquella joven realmente quería
hablarle, quería acercarse y preguntarle su nombre, pero su pena no lo dejaba.
Un día animado a hablarle para poderle enseñar lo que había escrito para ella,
fue al parque pero no la encontró, eso que siempre iba a la misma hora y a el
mismo lugar, pensó que a lo mejor se había demorado un poco, la espero por
mucho tiempo pero nunca llegó, al siguiente día igual fue pero ocurrió lo mismo
nunca llegó él se preguntaba, ¿por qué ya no habría vuelto aquella joven?, una
anciana que se había dado cuenta de lo que ocurría se le acercó y le dijo que ella
ya no vendría más, porque había falleció, tenía una enfermedad que ya estaba en
una etapa terminal, él consternado no sabiendo que decir tomó su libro y se fue
pensando como la musa de sus escritos, se había ido para para siempre, como
no tuvo el valor de acercarse a ella y revelar los sentimientos que sentía por ella,
siempre todo escrito a la luz de la vela inspirado desde el fondo de su corazón,
sin saber si quiera su nombre.
Un día tomó la decisión de salir a caminar a aquel
parque que visitaba mucho para poder despejarse un poco, se sentó en la misma
banca donde la admiraba, la anciana al verlo se le acercó y le dijo que su nombre
era Margarita, él con una pequeña sonrisa que apenas y se lograba ver, se
levantó le dijo gracias y siguió su camino directo a su casa ahora podía seguir
escribiendo, pero ya sabiendo el nombre de aquella chica que le robaba el
aliento, ahora podría recordar la con su nombre y la belleza inigualable que ella
tenía, Margarita tenía destinado todo un libro para ella y nunca ser olvidada.
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