PÍCNIC
No recuerdo quien era antes de conocerte y la verdad no tengo el mínimo interés de hacerlo. Lo único que puedo lograr recordar es que tenía fallas en mi sistema, fallas que nadie se había tomado el tiempo de arreglarlas. Llegaste tú y me obligaste a repararme por mí misma. Me enseñaste que lo único que necesitaba era a mí y que no necesitaba de otro cuerpo metálico para hacerlo. Ya han pasado 129,600 minutos que no te he visto y lo único que sé de ti es que tu sistema está mal y que repararlo costará mucho trabajo.
Hace ya varios años que los humanos dejaron de existir, pero yo aún logro recordar algo de ellos. Ellos salían, siempre lo hacían. Hasta la más mínima cosa absurda que les pasaba, salían y lo festejaban. Una vez acudí a la nave de información y pude ver un pequeño fragmento de video de ellos, era una pareja de humanos que estaban en un ambiente muy amigable. Había comida, bebidas y cuanta cosa te imagines, tenía un nombre muy raro… creo que lo estaban haciendo se le llamaba pícnic. Como máquinas que somos, sabemos que es imposible tener sentimientos, es imposible hacer las mismas actividades que los humanos y obviamente es imposible que nosotros ingiramos cosas. Pero ¡vaya! que el pícnic tenia una buena pinta, si tú lo hubieras visto te aseguro que te habría encantado al igual que a mí.
No entiendo en qué momento tu sistema se dañó y nunca nos dimos cuenta. Sé que me dijiste que no necesitaba de otra máquina para seguir, pero yo te necesito a ti. No quiero que te vayas al espacio, donde van las máquinas que ya no tienen arreglo, donde su batería se agota y todo esto acaba con el fin de la existencia. Quiero que te quedes, quiero recrear ese pícnic, aunque es algo patético porque Marte no es igual que la Tierra, porque no habría comida, de hecho, no habría nada solo serían 2 maquinas sentadas en rocas viendo a cualquier dirección. Pero aún siendo lo más patético que pueda existir quiero que lo hagamos, EMI… eres el único robot que me agrada, y necesito que te quedes. Recuerdo que lo que más te agradaba de los humanos era ese don que tenían para escribir cartas, nosotros no podemos hacerlo así que te he escrito lo más parecido a una... un archivo.
Al día siguiente que desperté, me di cuenta que Emi ya no estaba en el sistema y supe que jamás volvería a estarlo. Así que me di a la tarea de inventar un chip para mi memoria, necesitaba algo que me ayudara a verlo, a saber, que Emi seguía conmigo, que podía sentir su presencia, no quería olvidarlo, no quería estar sola. Y lo logré, logré guardar todos los recuerdos en el chip, ahora estos se repiten todos los días.
Emi vive y ahora sé que nunca se ira pues siempre vivirá en mis recuerdos.
Comentarios
Publicar un comentario