El pequeño cavernícola

 

Cómo cada día en la tarde el sol comenzó a ocultarse, la noche se tornaba fría y atroz, se acercaba del sur una tormenta, un pequeño cavernícola que moraba en una caverna de las montañas sentía como la temperatura descendía y cada vez el troglodita veía que las pocas pieles que tenía no eran suficientes, el silbido frío del aire que redoblaba en su pequeña cueva le soplaba en cada parte de su piel era poca la madera que tenía guardada la cual al paso de los segundos se terminaba, no había salido de su caverna, hacía unos días que había despertado de un sueño helado. 

Con su cuerpo atrapado por un largo tiempo solo quería olvidar aquel frío que por tanto tiempo lo tuvo preso, así que decidió salir y aventurarse poco a poco comenzó a salir, pero noto que algo extraño había pasado, el recordaba un bosque verdoso y con abundante vegetación, pero en lugar de eso sus ojos asombrados veían millones de luciérnagas unas más grandes que otras se movían de manera extraña, descendió para ver de qué se trataba pero entonces, no lo creía sus pies sentían un extraño material noto que habían líneas trazadas con ese material, asombrado y asustado comenzó a buscar algún refugio en esa zona ya que no hacía frío y algunas partes olían bien, cada vez se sentía más en un sueño porque visualizaba que se movían unos seres similares a él en naves raras, construcciones enormes y con formas extrañas, ninguna tenía forma de cueva y definitivamente no estaba en su hogar. 

Había una ventana abierta en una pequeña casa a la cual él se asomó, no lo creía había otro ser parecido a él sentado, pero por qué no estaba vestido como el, tenía una piel rara nunca la había visto, bastante ajustada tenía algo en los pies no eran algas ni tampoco peces, o algún otro animal, lo veía asombrado usaba una especie de artefacto encantado en el cual se veía un portal con imágenes con sus manos hacía trazos pequeños perfectamente alineados y de un mismo tamaño no lo había visto jamás y cuando quiso huir de vuelta a la cueva que había dejado atrás, se dio cuenta de que un ser le disparaba una luz, no sabía que estaba pasando muchos otros comenzaban a reír de su vestir y lo apuntaban con un objeto cuadrado que disparaba luz, asustado corrió de vuelta lo más rápido posible a su guarida ¿que había sido? Eso se preguntaba, no sabía con certeza que ocurría, pero algo si era seguro quería que una helada lo regresara a aquella noche cuando se fue a dormir y todo era verdoso, pero entonces de un momento a otro despertó y se dio cuenta que estaba viviendo lo mismo exactamente a como acababa de pasar.

Escrito por: Gonzalo González Jiménez, Luis Gustavo Rivas y Rafael Guitiérrez

 

Opinión personal: 
Una bonita historia, muy peculiar, muestra bien como ha cambiado el entorno del ser humano, de preocuparnos por la supervivencia y la protección propia hasta el día de hoy en que vivimos mas apegados a la nueva tecnología y como esta ya es parte de nosotros, para bien y para mal.

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